Hace casi tres meses llegó a mi vida un ser hermoso como caído del cielo, que con la primera mirada tierna me robó el corazón y dió de forma diferente a mi vida días de luz y de color.
Pequeña, de grandes orejas, patas grandes como de león y unos lindos ojos tristes que a todos conquistan sin razón, su nombre, Bimba Bous, si, efectivamente es una cachorrita de gran carácter, necia inigualable y sociable en todas partes, ama salir a caminar sus 2km todas las mañanas, se estresa si ve que yo voy adelantada, pareciera que sonríe a todos los que están a su paso, no importa si incrementamos nuestro tiempo en ese espacio.
Duerme como si la vida no terminara, come como si no hubiera un mañana, pero lo que más amo es ver como derrama su carisma y personalidad, en cada lugar al que ella va.
Siempre he amado los animales, pero ella ha sido una sorpresa de vida inexplicable, es formidable entender, que este ser vivo aunque no habla se expresa también, duerme tranquila a mi lado, me espera siempre aunque no me haya levantado, exige su salida vespertina, por que es la hora en la que a sus amigos caninos visita.
Esta pequeña si que ha dado un giro importante a mi vida, me obliga a salir a explorar, disfrutar las mañanas aunque frescas puedan estar, desprenderme de mis preocupaciones y sentirme despejada y tranquila al jugar, ser paciente y relajada no es un requisito más, ser más sensible y delicada no se quedan atrás, cosas grandes se aprenden de un pequeño ser, que con tan poco te enseña a entender.
Cosas y seres especiales tiene la vida, démosle su importancia debida, no vayamos por la vida sin valorar todo lo que la vida nos da, personas, mascotas, momentos, lugares, y muchas experiencias inolvidables, vivamos sin tanto analizar, vivamos pensando en disfrutar que el tiempo no perdona y un día terminará.

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