Esta tarde un tanto discreta, un tanto callada, me di cuenta que es verdad esa frase tan sonada que dice “Después de la tormenta llega la calma”.
Todo lo bueno tiene que pasar pero lo malo también, porque sino no aprendemos la lección, no valoramos lo que somos ni lo que tenemos, porque siempre damos todo por hecho, porque nos acostumbramos a ver las cosas y a vivirlas sin dejar que supere nuestras expectativas, porque creemos que siempre estaremos aquí al siguiente día, porque malgastamos los días viviéndolos sin alegría, nos gusta complicarnos la vida un poco más cada día y exigimos de todo como si el mundo entero nos debiera la vida.
Esta época de pandemia no se nos dió para compadecernos, ni para vivir en el constante miedo y sufrimiento, se nos dió para reflexionar sobre todo lo bueno que encontremos, se nos dió para disfrutar a quienes tenemos, se nos dió para aprender a darle la importancia y su debido valor a todo lo que algún día a nuestra vida llegó, esto pasará y una buena enseñanza nos debe dejar, luchemos por los que amamos, amemos estar sanos, y sino no lo estamos, busquemos esa luz que anímicamente y físicamente nos permita seguir avanzando, agradezcamos el seguir respirando y si alguien en el camino nos dejó, sigamos, que nos acompaña en nuestro camino desde el corazón.
Todo pasa, es complicado, duele, afecta y hace daño, pero al igual que esta tormenta qué pasó, termina y pronto sin esperarlo…SALE EL SOL.

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